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El rotundo fracaso de María Corina Machado y el laberinto opositor en Venezuela | Por: Marcos Salgado

febrero 11, 2025

 


Tomado de estrategia.la


Así como Pedro Carmona tuvo su 13, en 2002, en su brevísima presidencia durante el golpe de Estado contra Hugo Chávez, al ex candidato Edmundo González le llegó su 10

Pasó el 10 de enero en Venezuela. Y lo único que llegó fue el 11. Así como Pedro Carmona tuvo su 13, en 2002, en su brevísima presidencia durante el golpe de Estado contra Hugo Chávez, al ex candidato Edmundo González le llegó su 10. No sucedió nada de lo que prometió y rápidamente sumó a la interminable lista de promesas incumplidas a sus ya cansados y desconfiados seguidores.

Tan grande fue el tamaño de la derrota, que al final del día 10, mientras Nicolás Maduro recibía en el Palacio de Miraflores a las delegaciones de alto nivel de Rusia y China, Edmundo hizo un discurso en donde volvió a nombrar a María Corina Machado (MCM), a quien con una generosidad que se le había esfumado en las últimas semanas, calificó como “nuestra líder”. ¿Edmundo intenta compartir el fracaso? Parece.

Y no es para menos, en rigor, el fracaso de la estrategia (si es que realmente algo de estrategia hubo) de cara al 10E es especialmente de Machado. Ella fue quien fijó el 9 de enero como la fecha clave, y llamó a movilizar en cuatro puntos de Caracas, que ya sobre el mediodía unificó en uno solo, en la calle Élice de Chacao. Ni un plaza, ni un parque, ni una avenida. Una calle, con unos escasos 190 metros de esquina y esquina.

Súbete a mi moto


Allí apareció MCM y después de un discurso intrascendente y disperso, en el que siguió prometiendo lo irrealizable, se fue en la misma moto en la que había llegado, en busca del protagonismo absoluto en las noticias. Así se produjo un incidente que su agrupación Vente Venezuela calificó de “secuestro” y “desaparición” y que todos los medios “serios” del mundo dieron por real sin ninguna verificación.

Cuando la noticia recién empezaba a ser tendencia, se acabó. Los intentos de MCM y su gente (en el gobierno señalan a Magali Meda, asilada en la embajada argentina en Caracas) de reflotarla al día siguiente fueron infructusos. Esto, más la desinflada brutal de Edmundo. El hombre no solo no se subió a un avión rumbo a Venezuela, sino que ni siquiera se mostró en público en República Dominicana, donde se supone que estaba.

Así, los dos grandes derrotados entregaban todo los titulares al presidente Nicolás Maduro, quien se juramentó en la Asamblea Nacional, encabezó una parada militar en el Fuerte Tiuna y luego una fiesta popular masiva frente al Palacio de Miraflores. Sí, hay que decirlo, a quienes les gusta medir la política por las movilizaciones callejeras: en Miraflores había más gente que en la calle Élice.
Donald al rescate

El único salvavidas que María Corina y Edmundo recibieron en el naufragio fue un posteo de Donald Trump, presidente entrante en Estados Unidos. Allí calificó de “presidente electo” a González y -amable- fijó en “cientos de miles” los que manifestaron contra “el régimen”. Cerró con un exiguo reclamo: “no deben sufrir daño y deben permanecer seguros y con vida”. De qué hará él a partir del 20E, ni media palabra.

Mientras la administración Trump no decida cómo encarará la relación con Nicolás Maduro, las estrategias políticas y mediáticas no se alinearán y cada quien atenderá su juego. Como Álvaro Uribe, que desbocado pidió una intervención internacional en Venezuela. Ya Trump falló una vez con la estrategia Guaidó, en buena medida porque la oposición no pudo en ese momento conmover ni movilizar fronteras adentro.

Ahora, el descrédito opositor es todavía peor. Guaidó al menos autojuramentarse en un acto público masivo y en Caracas. Es imposible que en el entorno de Trump no vean esto. Tal vez esperando señales de la Casa Blanca, el resto de los referentes de la oposición disolvente se mantienen más o menos en silencio, dejando aún más solos a Edmundo y MCM. Solo les queda salir de María Corina y barajar y dar de nuevo.

Trump, el apoyo a la ultraderecha latinoamericana, la Red Atlas | Por: Aram Aharonian

febrero 11, 2025

 

 

Tomado de Estrategia.la

La internacional capitalista existe, la moviliza el movimiento libertario de extrema derecha y, obviamente, está muy bien financiada: funciona a través de un inmenso conglomerado de gobiernos, fundaciones, institutos, ONG, centros y sociedades unidos entre sí por hilos poco detectables, entre los que se destaca la Atlas Economic Research Foundation, o la Red Atlas, y ahora recibirá el apoyo del próximo presidente de EEUU..

La nueva derecha radical se abrió paso gracias a la inmensa desigualdad que generó el capitalismo. Es muy llamativo que en Occidente los niveles de desigualdad sean hoy los mismos que hace 100 años, cuando los fascismos comenzaron su carrera y éxito veloz.

Y con Trump vuelve a primer plano el exconsejero de la Casa Blanca, Steve Bannon, quien en 2018 había lanzado The Movement, una plataforma para unificar a la extrema derecha del Viejo Continente o, como mínimo, ofrecerle apoyos y ayudas en análisis, estudios y propaganda. A ello hay que sumar la red que ha tejido Vox en América Latina: bajo la etiqueta de Foro de Madrid,

Estados Unidos se encuentra en una situación favorable para cerrar las fronteras, cancelar acuerdos comerciales y trancar la expansión china en su zona de influencia. Para volver a ser “grande”, Estados Unidos debe recomponer su mercado interno, su producción y relanzarse con su inmensa capacidad financiero-tecnológica.

La «Red Atlas» también estáa detrás de las políticas de Donald Trump: Sus políticas han sido escritas para él, en un Mandato de Liderazgo de 900 páginas elaborado por un grupo de think tanks liderados por la Heritage Foundation, que es miembro de Atlas Network«.

Trump Tries, Fails to Distance Himself From Project 2025 | The New RepublicLa red, que ayudó a alterar el poder político en diversos países, es una extensión tácita de la política exterior de EE. UU. —los think tanks asociados a Atlas son financiados por el Departamento de Estado, la USAID (Agencia del Desarrollo Internacional de EEUU) y la National Endowment for Democracy (Fundación Nacional para la Democracia), brazo crucial del poder blando estadounidense.

Atlas cuenta con 450 fundaciones, ONG y grupos de reflexión y presión, con presupuesto operativo de millones de dólares, aportados por sus fundaciones «benéficas, sin fines de lucro» asociadas. Entre sus más importantes aportantes figuran los multimillonarios ultraconservadores Charles y David Koch, Sheldon Adelson. También las mayores corporaciones multinacionales también hacen aportes económicos sustanciales para mantenerla: Philip Morris, Exxon Mobil, el grupo inversor Templeton, Pfizer, Procter & Gamble y Shell, por ejemplo.

El entorno de Donald Trump está marcado por las teorías conspirativas. Se trata de grupos de extrema derecha que QAnon Followers Kicked Off Facebook, Twitter Flock To Fringe Sites : NPRse encargan de difundir versiones que dejan muy mal parados a los adversarios políticos del líder republicano. Pero ¿quiénes son y qué dicen? QAnon, Pizzagate, Reptilianos, Tucker Carlson, Steve Bannon, John Bolton y otros alimentan inquietantes acusaciones y teorías.

John Bolton, quien fue consejero de Seguridad Nacional de Donald Trump en la Casa Blanca (2018-2019) y estratega en la desestabilización venezolana – y hoy uno de sus grandes detractores,- cree que el republicano puede buscar una reunión para negociar con el mandatario venezolano, Nicolás Maduro, o retirarse de la OTAN por la influencia del ruso Vladímir Putin.

Extrema, radical, neofascista… una derecha nueva, que se parece poco a las derechas liberal-conservadoras que conocimos, avanza en el mundo, con diferencias y algunos rasgos comunes: la exaltación individualista, la reacción a los avances progresistas en materia de igualdad de género y derechos de las minorías, el proyecto de reconstrucción del patriarcado, un anticomunismo renovado y la irradiación capilar del odio como estrategia de construcción política.

Steve Bannon released from prison days ahead of election, source says - ABC  News
Steve Bannon

El retorno del Donald Trump al poder es un baño de agua helada  para el presidente Lula. La posible salida de Estados Unidos del acuerdo climático de París puede marchitar la COP30 de la ONU en la ciudad de Belém, entre el 10 y el 25 de noviembre. Lula apostó fuertemente por acoger la COP en la Amazonia, para implicar al resto del mundo en su conservación y luchar contra el calentamiento global. Brasil aspiraba a conseguir un nuevo compromiso a global de reducciones de emisiones de carbono.

Para ello, el ministro de Economía, Fernando Haddad, y la ministra de Medio Ambiente, Marina Silva, llevan meses trabajando juntos en el entorno del G20 que Brasil presidió este año.. El cortocircuito climático provocado por el triunfo de Trump puede comenzar durante la cumbre de los días 18 y 19 de noviembre en Río de Janeiro. Estados Unidos difícilmente priorizará la pauta ambiental y el nuevo eje de la bioeconomía propuesto por Brasil.

Si ahora el bolsonarismo brasileño acorralado por la justicia y acechado por nuevos actores de derecha radical, ha unido su destino al salvavidas trumpista, la oposición venezolana confía en un fuerte golpe de timón de Estados Unidos en el país.

La participación de Kast en evento con Milei y Bolsonaro
Bolsonaro, Kast, Milei

En Chile, José Antonio Kast, líder del Partido Republicano, describió el éxito de Trump como “un nuevo triunfo de la libertad y el sentido común”. Kast, firme defensor de la dictadura de Augusto Pinochet, ya aprovecha el escenario político estadounidense para desgastar al presidente Gabriel Boric y para consolidarse como alternativa en las elecciones presidenciales del año próximo.

El expresidente de Brasil Jair Bolsonaro unía su destino a la vuelta profética de Trump. Su nuevo triunfo, reconoció, es un “paso importantísimo” para su “sueño” de disputar las elecciones de 2026 y volver a presidir Brasil. Bolsonaro, inhabilitado políticamente hasta 2030, insinuó que el triunfo de Trump va a provocar su amnistía política.

La reacción de Bolsonaro sintetiza el entusiasmo con el que determinadas derechas y extremas derechas latinoamericanas recibieron el triunfo de Donald Trump. Del salvadoreño Nayib Bukele al argentino Javier Milei, pasando por el ecuatoriano Daniel Noboa, los gobiernos conservadores de la región se deshicieron en elogios hacia Trump.

“Ahora, Haga América Grande Otra Vez. Usted sabe que puede contar con Argentina para llevar adelante su tarea. Éxito y bendiciones. Saludos cordiales”, escribió Milei, el libertario presidente argentino (en inglés) en la red social X.

El Deber | #ElDeber | Milei le dice a Trump que cuente con Argentina "para  llevar a cabo su tarea" 📲Conoce más detalles en @eldeber.com.bo, link en  bio | InstagramEl triunfo del republicano da alas a la extrema derecha latinoamericana y Brasil, que sera sede de la COP30 en 2025 y presidirá los BRICS, se presenta como uno de los campos de batalla más complejos para EEUU. El reciente veto de Brasil al ingreso de Venezuela en los BRICS y que hasta el día de hoy Lula no haya reconocido los resultados oficiales de las elecciones en Venezuela que dan el triunfo a Nicolás Maduro pueden suavizar los ánimos de Trump.

Sin embargo, uno de los conflictos más temidos por Brasilia está relacionado con el magnate Elon Musk. Tras la dura postura de la justicia brasileña contra la desinformación de la red social X, que fue clausurada durante cuarenta días y sufrió multas millonarias, la venganza personal de Musk puede contagiar al gobierno de Trump, en el caso de que se incorpore al mismo.

Musk, que ya ha definido a Brasil como una dictadura en la que no se respeta la libertad de expresión, puede forzar que Alexandre de Moraes, ministro del Supremo Tribunal Federal (STF), sea impedido de entrar en Estados Unidos, tal como demandan varios congresistas republicanos, por supuesto atentando contra la libertad de expresión.

Además, Estados Unidos puede provocar interferencias en el intento brasileño de legislación de las fake news y de las Big Tech, tal como ocurrió en abril, cuando Musk dinamitó el PL das Fake News, una de las leyes más del mundo al respecto.

La autoproclamada líder opositora venezolana, María Corina Machado, felicitó a Trump, erigiéndose como la ganadora de los comicios en Venezuela aun cuando ni siquiera era candidata. “Presidente Trump, el Gobierno democrático que elegimos los venezolanos el pasado 28 de julio (…) será un aliado confiable para trabajar con su administración”. Trump fue uno de los impulsores -de la vía de confrontación con el presidente-títere  Juan Guaidó para intentar derribar a Nicolás Maduro.

La prepotencia imperial y el mundo real: His master voice | Por: Aram Aharonian

febrero 11, 2025

 



Desde su prepotencia imperial, el remanido eslogan de ‘América primero’ define la estrategia de subordinar el resto de intereses de los países del mundo – incluidos los supuestos “socios” de la Unión Europea- al beneficio de Estados Unidos y sobre todo de su presidente Donald Trump, que domina el poder ejecutivo, militar, legislativo y judicial.

Su discurso de posesión es revelador de los profundos desórdenes internos del país que votó por él. Según una teoría, hay individuos aquejados por causa de un doble complejo: el de superioridad y el de inferioridad. El sentirse inferiores los motiva a afirmar una supuesta superioridad que, al final, resulta deleznable.

Otra teoría explica que quienes sufren de un desorden de personalidad narcisista despliegan signos de grandiosidad, pero lidian siempre con sentimientos de autodesprecio y vergüenza.

Quienes acompañaron a Trump eran, en su gran mayoría, blancos, como los oligarcas Mark Zuckerberg, Jeff Bezos y Elon Musk. Las pocas personas con más melanina en la piel eran Sundar Pichai, director ejecutivo de Google; Vivek Ramaswamy; Usha Shilukury, la esposa del vicepresidente, J. D. Vance; la vicepresidenta saliente, Kamala Harris: el expresidente Barack Obama; y el canciller indio, Subrahmanyam Jaishankar.

La de Trump es la voz que resuena fuerte y hace recordar a His Master's Voice (la voz de su amo), frase que apareció por primera vez a finales de la década de 1890 como título para una pintura de Francis Barraud, que representaba a un perro escuchando un gramófono. Luego RCA Víctor lo usó como logotipo.

En un marco general, se inicia un nuevo ciclo con dos rasgos principales: el refuerzo de la dominación imperialista de las élites estadounidenses, y el vaciamiento de la democracia y los propios valores liberales e ilustrados en estados Unidos y su área global de influencia.

Gerry Nolan señala que Estados Unidos no se limita a reescribir la historia, sino que la borra deliberadamente. El lavado de cerebro es tan exhaustivo que los estadounidenses viven en un estado constante de amnesia histórica, ciegos ante los fracasos de su país, exagerando sus victorias y borrando las contribuciones de otros.La caída de Saigón, fin de la agresión a Vietnam

Desde 1812 hasta la Segunda Guerra Mundial, Vietnam e Irak, la verdad queda reducida a una nota a pie de página o sepultada por completo. ¿El resultado? Una población que aplaude las guerras interminables mientras se aferra a una falsa narrativa de superioridad moral y militar.

La llamada guerra cultural ultraderechista sirve a una nueva recomposición de las estructuras de poder estatal, oligarquías económicas y estructuras sociales, con reafirmación de mayores dominaciones de países y grupos sociales. Para ello será necesario borrar la historia de los pueblos y en eso están colaborando los grandes multimillonarios de las empresas tecnológicas, aliadas a Trump, reescribiendo el día a día, pero también la historia.

La reconstrucción del Partido Republicano en EEUU es paradigmática, al igual que el ascenso ultraderechista en Europa y Latinoamérica, consolidando una nueva trayectoria del reaccionarismo político, hegemonismo geopolítico y reafirmación oligárquica, iniciada hace una década.

Sus principales ejes ideológicos se basan en el supremacismo blanco, el racismo y la precarización y control inmigrante, frente al respeto de la diversidad étnica, la integración social y la convivencia intercultural y, sobre todo, contra los avances igualitarios feministas y derechos LGTBIQ+ por un refuerzo machista y patriarcal; o, incluso, contra los derechos sociales y las políticas redistributivas.

Permanece el ultraliberalismo económico como doctrina y dinámica que ampara un paso más en la desregulación económica, la desprotección pública y el predominio oligárquico privado frente al bien común. Y, concomitantemente; se debilita el liberalismo político y la propia institucionalidad democrática como contrapoder soberano de la población para definir el contrato social o constitucional.

Al igual que en el comienzo del nazi/fascismo fue elegido por la población, pero que una vez accedido al poder institucional se arroga capacidades ilegítimas, con desprecio a las normas éticas y los derechos humanos, así como al sistema democrático de contrapoderes, respeto a la pluralidad y refrendo popular. Esta ideología legitimadora del capitalismo neoliberal sirve para reproducir y consolidar el poder oligárquico, y la pretensión hegemonista mundial.

Para ellos no hay derecho internacional que valga. Quizá Trump y sus asesores se equivocan al creer que la fuerza de EEUU radica en sus misiles nucleares, su flota, sus bombarderos y su ejército. O sea, la intimidación. Pero la fuerza proviene en gran parte de su capacidad para liderar alianzas y coaliciones que le han dado estabilidad al actual orden internacional, no importa lo sesgado que este sea.

Al debilitar las alianzas de las que hace parte, EEUU les dará aliento a los interesados en la revisión de las actuales reglas de juego, lo cual intensificará la inestabilidad global y dejará al país en una posición mucho más vulnerable que antes. Hoy nadie puede imaginar que de todo esto surgirá un orden multipolar más favorable a la democracia y los derechos humanos.Aranceles de Donald Trump a México y Canadá, ofensiva proteccionista

Pero héte aquí que el primer día de febrero entraron en vigor los aranceles para las mercancías provenientes de México, Canadá y China. Trump alardeó que no hay nada que puedan hacer estos países para impedirlo, porque no son un instrumento de negociación. Es posible que los gravámenes se incrementen, amenazó.

Obviamente, el discurso de Trump se salta siempre las pronunciadas desigualdades económicas y sociales que carcomen el ‘sueño americano’, el declive de sus escuelas públicas que realizaban la promesa de igualdad de oportunidades, el precario sistema de salud en el que imperan la dilación y la denegación del servicio, y la defensa de las compañías aseguradoras de salud y su lucro por encima de los pacientes.

Hubo más de 60 muertos en un choque de aviación y Trump responsabilizó a la diversidad, o sea a los cupos que otorgan trabajo a minorías. Le repreguntaron por qué los acusaba. Y respondió: “porque tengo sentido común”.

¿Cuánto tiempo puede sobrevivir un imperio sobre una base de mentiras? Porque, más acá y más allá de EEUU crece el mundo multipolar (Rusia, China, BRICS, el Sur Global), que se hace cada vez más difícil de ignorar o enterrar. Quizá la historia acabará juzgando a Estados Unidos no como una superpotencia benévola, sino como un imperio en decadencia que quemó el mundo mientras mentía a su propio pueblo.

Ecuador vota en medio de crisis, violencia y militarización | Por: David Cavalcante

febrero 11, 2025

  



Tomado de https://jacobinlat.com

El progresismo, liderado por la candidata Luisa González, desafía al gobierno del presidente de extrema derecha y megaempresario bananero Daniel Noboa.

Hoy tendrá lugar una nueva e importante contienda electoral en el país andino. Alrededor de 13,7 millones de ecuatorianos están habilitados para votar, 456.487 de ellos en el extranjero. Están en juego la Presidencia y la Vicepresidencia, los 151 escaños de la unicameral Asamblea Nacional (que estará compuesta por 15 parlamentarios nacionales, 130 parlamentarios de circunscripciones provinciales y 6 parlamentarios de circunscripciones de ultramar), así como los 5 representantes del Parlamento Andino (formado por Bolivia, Colombia, Ecuador y Perú).

Hay 16 candidatos a la presidencia y la vicepresidencia. Para que no haya segunda vuelta, es necesario que se emita el 50% de los votos válidos, o que el 40% de los votos vayan al candidato más votado, con una diferencia del 10% respecto al segundo candidato más votado. Hay encuestas electorales para todos los gustos para la primera vuelta, pero en promedio han indicado una polarización entre Noboa y Luisa González para una segunda vuelta.

También es importante destacar el papel de la candidatura de Leonidas Iza, Presidente de la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador (CONAIE), candidato por el Movimiento de Unidad Plurinacional Pachakutik, principal líder del último levantamiento indígena durante el gobierno de Lasso. También hay otros candidatos de izquierda con menor puntuación en las encuestas, como Jorge Escala, presidente de la Unión Nacional de Educadores, por Unidad Popular, y Pedro Granja, abogado, por el Partido Socialista Ecuatoriano, este último con un perfil de centroizquierda. Es imprescindible y necesario unir a los candidatos de izquierda y centroizquierda en la segunda vuelta para derrotar a Noboa. Esta vez será posible lograrlo a través de reuniones comunes y debates programáticos, que tuvieron lugar antes de la inscripción de los candidatos.

Estas elecciones pueden verse como el tercer capítulo de un ciclo que se abrió con la victoria del candidato banquero, Guillermo Lasso, en 2021, quien ya había sido acusado de enriquecimiento ilícito meteórico en la época de la dolarización de la economía y vio truncado su mandato por varias crisis políticas y económicas, derivadas de un paquete neoliberal y de las revelaciones de escándalos internacionales de corrupción en paraísos fiscales con los Pandora Papers.

El poderoso movimiento indígena liderado por la CONAIE reaccionó al paquete neoliberal en 2022, encabezando un levantamiento popular y huelga general contra las medidas draconianas del gobierno, que fue fuertemente reprimido por las fuerzas armadas, con saldo de muertos, desaparecidos, detenidos arbitraria e ilegalmente, como el del entonces presidente de la CONAIE, Leonidas Iza. Además de operativos policiales y procesos judiciales abusivos contra dirigentes indígenas y el partido Revolución Ciudadana.

Lasso, que ya no contaba con mayoría parlamentaria, también sumó a sus méritos de empresario «buen gestor», la mayor crisis de seguridad pública que el país había vivido. Revelando al mundo el grave incremento de la delincuencia y la ramificación y fortalecimiento de los carteles de la droga y el crimen internacional en el país, facilitado por la dolarización de la economía.

El banquero cayó, pero arrastró al fondo de la crisis la disolución de la Asamblea Nacional para evadir el proceso de destitución y ganar seis meses más de mandato, lo que abrió una brecha que terminó perjudicando principalmente a la candidata de la oposición, Luisa González, tras el asesinato a plena luz del día, con tres disparos en la cabeza, de uno de los candidatos de derecha, un ferviente anticorreísta.

Los grandes medios de comunicación corporativos no perdieron la oportunidad de asociar el asesinato con Rafael Correa, arrebatando una elección segura y cierta al candidato progresista de centroizquierda que aventajaba en todas las encuestas por unos 10 puntos.

El segundo capítulo de esta historia fue que, ante una ola de conmoción nacional y fake news, 11 días antes de la elección, un entonces desconocido candidato, Daniel Noboa, hijo del magnate bananero Álvaro Noboa, logró derrotar a Luisa con el apoyo de partidos ficticios para un período bisagra que ahora termina.

Noboa siguió y profundizó la línea política de Guillermo Lasso, añadiendo a su propaganda y discurso su referente político de gestión pública al empresario y prodictador, Nayib Bukele, Presidente de El Salvador, quien recientemente ofreció a Trump sus megaprisiones para confinar a los indocumentados expulsados de Estados Unidos.

El proyecto de la megaprisión de máxima seguridad fue presupuestado en más de 50 millones de dólares, pero aún no se ha ejecutado en su totalidad, pues fue rechazado con protestas y bloqueos por los pueblos y movimientos indígenas de la región amazónica, en la provincia de Napo.

El bananero ha hecho de la Presidencia de Ecuador su cocina particular. Invadió la Embajada de México para secuestrar al ex vicepresidente del país, Jorge Glas, que se encontraba en el edificio tramitando su solicitud de asilo, generando una grave crisis diplomática sin precedentes.

El espectáculo del tratamiento de la violencia también busca criminalizar aún más al Movimiento Revolución Ciudadana de Rafael Correa y Luisa González, con el objetivo de capitalizar la arbitrariedad en las urnas este año y asociarla al falso discurso anticorrupción y antidelincuencia.

Noboa burló la Ley Electoral y no pidió licencia del cargo para postularse. Nombró un Vicepresidente, destituyendo a su propio socio que previamente había sido elegido en su fórmula. Esta semana ordenó un impuesto del 27% a los productos procedentes de México y, en otro acto asombroso, ordenó la militarización de los puertos y el cierre de las fronteras antes de las elecciones, en una cómica imitación de su jefe del norte, dado que Ecuador sufre precisamente la emigración de sus ciudadanos.

La cortina de humo para ocultar la grave crisis que vive el país ha sido pedir más seguridad y militarización en un viejo planteamiento populista de derechas que no ha solucionado nada, pues desde 2023 han sido asesinados más de 30 líderes políticos, incluidos alcaldes. Hubo incluso una invasión armada de un programa de televisión en directo por parte de un grupo criminal.

También hay una fuerte crisis energética en el país. Los cortes de electricidad son recurrentes y sistemáticos, alcanzando hasta 14 horas diarias en algunos episodios, incluso en las mayores ciudades y centros industriales. La pobreza ha aumentado hasta el 28% de la población, es decir, más de 5,2 millones de personas (con ingresos inferiores a 91,43 dólares al mes), según el Instituto Nacional de Estadística y Censos – INEC.

El empleo informal subió al 58% de la fuerza laboral y alcanzó la tasa más alta registrada desde diciembre de 2007. En abril de 2024, Noboa aumentó el Impuesto al Valor Agregado (IVA) del 12% al 15%, incrementando el costo de vida para la mayoría de la población.

Noboa siguió el ejemplo de los gobiernos de Lenín Moreno y Guillermo Lasso. Los tres son responsables en gran medida del agravamiento de la crisis económica, social y de seguridad ciudadana, ya que emprendieron un rumbo neoliberal que debilitó al Estado ecuatoriano, sus instituciones y políticas sociales, con privatizaciones, recortes de subsidios e inversiones estatales.

Estos tres últimos gobiernos fueron los que llevaron al país al abismo y además buscaron justificar los arrebatos bonapartistas, haciendo de los decretos de Estado de Excepción una rutina en el país para tratar de amedrentar a la mayoría de la población trabajadora y a los movimientos sociales para que no reaccionen frente a las medidas neoliberales. Son los mismos que han profundizado la semicolonización de la economía, que ya no tiene autonomía monetaria desde el año 2000, con la dolarización, y depende esencialmente de las exportaciones de productos primarios (commodities) como petróleo, bananas, camarones, cacao, flores y café. Es necesario y posible cambiar este rumbo.

El «pacifista» Trump quiere lanzar una limpieza étnica en Gaza | Por: Ben Burgis

febrero 11, 2025

  




Tomado de https://jacobinlat.com

Donald Trump a menudo se ha presentado como un antibelicista. Pero esta semana dijo que quiere que Estados Unidos «tome posesión» de Gaza y expulse a todos sus habitantes, lo que, además de ser una limpieza étnica, requiere prolongar la guerra.

Hace casi exactamente dos años, J. D. Vance escribió un artículo de opinión para el Wall Street Journal apoyando a Donald Trump con el argumento de que Trump estaba en contra de la guerra. Vance mencionaba los Acuerdos de Abraham entre Israel, Bahréin y los Emiratos Árabes Unidos de tal manera que sugería que, al negociar ese acuerdo, Trump había traído la paz a Oriente Medio.

Esta semana Trump celebró una conferencia de prensa con el criminal de guerra más notorio del planeta. El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, acaba de pasar quince meses reduciendo Gaza a escombros. Con 40 kilómetros de largo y 10 de ancho, la Franja de Gaza tiene ahora la mayor población de niños amputados del mundo. La magnitud de la muerte de civiles allí, incluso en términos absolutos, ha eclipsado las recientes guerras libradas en lugares con poblaciones mucho mayores, como Irak y Ucrania. Mientras Netanyahu sonreía de oreja a oreja, Trump expuso un plan para que Estados Unidos interviniera y terminara el trabajo.

Estados Unidos, dijo Trump, debería «tomar el control» de Gaza. «Será nuestra». Toda su población de alrededor de dos millones de palestinos se iría. Estados Unidos arrasaría todos los edificios destruidos, «nivelaría el terreno» y reconstruiría el territorio desde cero como la «Riviera de Oriente Medio». Cuando los periodistas lo presionaron para saber si se permitiría a los palestinos regresar una vez terminada la reconstrucción, Trump preguntó: «¿Por qué querrían regresar? Ese lugar ha sido un infierno».

Mientras el hombre que lo convirtió en un infierno se sentaba sonriendo a su lado, Trump siguió respondiendo a las preguntas de los periodistas. ¿Dónde vivirían el resto de sus vidas estos millones de residentes desplazados permanentemente? Era su «esperanza», dijo, «poder hacer algo realmente bonito, realmente bueno, de donde no quieran irse». El destino de este exilio permanente «podría ser Jordania, podría ser Egipto, podrían ser otros países». No todos tendrían que ir al mismo lugar. Podrían dispersarse entre «cuatro o cinco o seis zonas (…) no tiene por qué ser una sola». De todos modos, siguió el flamante presidente, «¿quién querría volver? No han experimentado más que muerte y destrucción».

He visto a algunos partidarios de Trump afirmar que es incoherente que los palestinos y sus defensores en Occidente se opongan simultáneamente a la limpieza étnica del territorio de sus millones de habitantes e insistan en que Israel ha tratado a Gaza como una prisión al aire libre. Si es una prisión, dicen, no es malo que se les muestre la puerta de salida. Pero ese argumento es deliberadamente obtuso.

Es cierto que los habitantes de Gaza llevan mucho tiempo confinados en esa franja de tierra de cuarenta kilómetros, que Israel ha controlado estrictamente las fronteras aéreas, terrestres y marítimas del territorio, que los habitantes de Gaza ni siquiera pueden visitar otras partes de su patria y que incluso se ha matado a tiros a residentes de Gaza por simplemente acercarse demasiado a la valla fronteriza. Todo esto se suma a que es muy parecido a una prisión.

Pero no hay incoherencia. Si un régimen autoritario mantiene a un disidente bajo arresto domiciliario en su casa familiar, eso es una violación de los derechos humanos. Si el régimen demuele la casa y obliga al disidente y a su familia a buscar refugio en otro lugar, eso también es una violación de los derechos humanos. Y nadie en ninguna parte estaría tan «confundido» como para preguntarse cómo ambas cosas pueden ser ciertas.

En resumen, sí, el plan de Trump equivale a una violación de los derechos humanos. Y sí, dada la oposición de los palestinos a irse y el apoyo de las naciones árabes a su causa, eso solo podría lograrse con más guerra, ya sea que esa guerra esté simplemente respaldada económicamente y armada por Estados Unidos o que realmente la lleven a cabo las tropas estadounidenses. Hasta aquí llegaron las supuestas credenciales antibelicistas de Trump.

Mientras estaba sentado junto a Netanyahu, Trump no aclaró si el Ejército israelí se encargaría de obligar a los dos millones de civiles de Gaza a abandonar sus hogares de forma permanente, o si el Ejército estadounidense se encargaría de esa parte después de tomar posesión del territorio. En cualquier caso, la historia sugiere que los civiles que han soportado décadas de ocupación, bloqueo y desplazamiento no se irían por voluntad propia. La presencia de Hamás, Hezbolá y los hutíes hace que ese desplazamiento forzado sea aún más insostenible. La idea de que unos campos de refugiados «realmente agradables, realmente buenos» puedan pacificar estas fuerzas de resistencia ignora la naturaleza profundamente arraigada de la causa nacionalista palestina.

Trump dijo que ve «una situación de posesión a largo plazo» para Estados Unidos en Gaza y afirmó que «todos con los que he hablado adoran la idea de que Estados Unidos sea dueño de ese pedazo de tierra, desarrollando y creando miles de empleos en algo que será magnífico». Si eso es cierto, entonces habla mucho sobre quién tiene la atención del presidente de los Estados Unidos.

Cuando Trump se presentó por primera vez a la presidencia en 2016, se aprovechó de su oposición retroactiva a la guerra de Irak (aunque los fact-checkers no paraban de decirle a todo el que quisiera escucharlos que Trump había apoyado la invasión en 2002). Se suponía que era un aislacionista del «America First» sin intención de arrastrar a Estados Unidos a nuevas guerras en Oriente Medio. Ahora está proponiendo un escenario que, si alguna vez se hace realidad, amenazaría con desencadenar una desestabilización regional total e inauguraría una guerra en Oriente Medio aún más sangrienta y duradera que las que George W. Bush inició después del 11-S.

Que nadie nos diga que este hombre está en contra de la guerra.




Marco Rubio les leyó la cartilla trumpiana a los centroamericanos | Por: Álvaro Verzi Rangel

febrero 11, 2025

 



Tomado de https://estrategia.la

En su primera gira como Secretario de Estado de EEUU, Marco Rubio visitó en la primera semana de febrero, apenas diez días de haber asumido el cargo, a Panamá, El Salvador, Costa Rica, Guatemala y República Dominicana para “impulsar la política exterior de America First del presidente Donald Trump”.Marco Rubio junto al administrador del Canal de Panamá, Ricaurte Vásquez

Al menos eso dice el comunicado oficial que ha distribuido la Casa Blanca tras su “exitosa visita” a la región. Sin duda, el primer viaje internacional de un canciller estadounidense está cargado de simbolismo, y la elección de América Latina no es casual: la nueva administración Trump pareciera querer redefinir las relaciones con sus vecinos pobres del sur imponiendo una agenda que ponga en el centro el control migratorio y el peligro de la creciente influencia de China.

Es la primera vez en 100 años que un secretario de estado estadounidense escoge América Latina para su primer viaje exterior. Rubio, exsenador de Florida, de origen cubano, es considerado uno de los halcones más injerencionistas en el nuevo gabinete,. muy anclado a la derecha dura, abiertamente hostil a China, Venezuela, Cuba y la migración ilegal. El suyo es un acercamiento más ideologizado hacia América Latina.

Desde su toma de posesión el 20 de enero, Trump endureció el discurso sobre la inmigración, reforzó su postura contra el comercio con la región y prometió medidas más agresivas contra el narcotráfico. También anunció revisiones de acuerdos bilaterales clave, y esos temas debió tocar Rubio con los funcionarios centroamericanos.Bukele ofreció su cárcel en El Salvador para presos de EEUU

Rubio trató de contrarrestar la influencia china en la región. China es uno de los principales inversores internacionales y varios países se han sumado a su Iniciativa de la Franja y de la Ruta. Pero el viaje de Rubio fue en parte eclipsado por los intensos movimientos de Washington en política exterior – la suspensión de fondos para la USAID y la propuesta trumpista para «tomar» la Franja de Gaza.

Durante su minigira, Rubio dijo que “es mejor ser aliado que alguien que crea problemas”, pero quienes más les crean problemas a EEUU en Centroamérica ni siquiera fueron visitados, y han sido reiteradamente amenazados que van a sufrir las consecuencias de mostrarse díscolos en una región que Estados Unidos siempre consideró parte de su lebensraum, es decir, de su espacio vital.

Trump vuelve a situar a América Latina como una región “en disputa” y prioritaria para su acción exterior. Rubio abogó públicamente por un recrudecimiento de las sanciones contra Cuba y Venezuela, llegando a insinuar que la opción militar está encima de la mesa frente a estos “enemigos de la humanidad”.Con Luis Abinader habló de la crisis en Haití

En Santo Domingo, Rubio mencionó que la crisis haitiana tiene que ser resuelta por las o»élites nacionales”. «El primer objetivo es pacificar y acabar con eso de las pandillas (…). Estados Unidos seguirá apoyando el futuro de Haití, para que puedan haber industrias en ese país, para que haya estabilidad económica, eso es fundamental para su futuro», dijo, tras protagonizar una operación para confiscar un avión gubernamental venezolano que permanecía detenido en territorio dominicano a pedido de Washington.

Mucho antes que Trump y Rubio, antes que la región accediera a la independencia, algunos de los “padres fundadores” de EEUU -como Thomas Jefferson- ya decían con toda claridad que era una lástima que un lugar tan beneficiado por la naturaleza -especialmente por su posición geográfica- estuviera en manos de los locales, señala Rafael Cuevas.

Lo cierto es que la región siempre fue vista por Trump más como un «problema por resolver» que como una «aliada estratégica», y por eso la agenda con Latinoamérica siempre fue «negativa», centrada en temas como el narcotráfico, la criminalidad y la migración ilegal. EEUU sigue creyendo que América Latina y el Caribe es su patio trasero.Camp Delta en el campo de concentración de Guantanamo

Desde prepararse para enviar migrantes al campo de concentración que tiene EEUU en Guantánamo hasta etiquetar a los cárteles de la droga de “organizaciones terroristas”, Trump ha estado utilizando tanto el lenguaje como las políticas para incriminar a los países latinoamericanos y a los migrantes latinos en Estados Unidos como criminales y culpables de todos los males.

Pinta a toda la región como una fuente de peligro, como el enemigo, no como un socio o “un aliado para el progreso”, y así allana el camino para la coerción, la subyugación y la normalización de las violaciones de los derechos humanos. Es un camino para que Estados Unidos promueva sus intereses comerciales y su ultranacionalismo a través del control en lugar de la habitual pretensión de diplomacia y diálogo. ¿Se terminaron las palabras y los buenos modales?, se pregunta la socióloga Beverly Fanon-Clay.En Guatemala presionó al presidente Bernardo Arévalo

Cabe recordar que, precisamente, en la toma de mando estuvieron invitados ‘presidentes ultraderechistas’, como el argentino Javier Milei, el salvadoreño Nayib Bukele y el ecuatoriano Daniel Noboa, lo que deja en claro que EEUU priorizará apoyos a liderazgos autoritarios y poco propensos a respetar las instituciones democráticas, las libertades civiles y los derechos humanos. Eso tampoco es nuevo en el historial de agresiones.,

«Venezuela, Nicaragua y Cuba serán considerados adversarios. México, Brasil, Colombia y Chile tendrán cierta voz crítica, con la que podrían hacer las veces de fiel de la balanza, y probablemente impulsar ciertas coincidencias en los foros multilaterales. Argentina y El Salvador podrían tener mayor acercamiento con Estados Unidos (más escenográfico que real)», analiza Othón Partido Lara, académico de la Universidad Iberoamericana-León.

Triste panorama de sumisión y prepotencia imperial dejó esta primera gira al exterior del canciller estadounidense. Centroamérica sigue tan lejos del respeto, el desarrollo y la justicia,,, y tan cerca de Estados Unidos.

Una ola de resistencia al neocolonialismo francés en África Occidental

febrero 11, 2025

 



África Occidental atraviesa un momento histórico crucial, cuyas decisiones tendrán un impacto duradero en el rumbo del continente durante el siglo XXI.

n los últimos años, África Occidental ha sido escenario de una transformación política de gran alcance. Los golpes de Estado en países como Mali, Burkina Faso y Níger han puacesto en evidencia una crisis en las relaciones poscoloniales, marcadas por décadas de dependencia hacia Francia.

Estos eventos no son hechos aislados, sino parte de un movimiento más amplio que desafía el legado del neocolonialismo en la región, impulsando una narrativa de soberanía nacional y redefiniendo las alianzas internacionales.
El neocolonialismo en África Occidental
La descolonización de África en los años 60 marcó un momento de esperanza para los países que buscaban forjar sus propios destinos tras décadas de dominación europea. Sin embargo, esta independencia política fue a menudo superficial, ya que las estructuras de poder económico y militar permanecieron profundamente ligadas a los intereses de las antiguas potencias coloniales, especialmente Francia.

El término Françafrique, acuñado para describir las relaciones franco-africanas tras la descolonización, encapsula esta dinámica de dependencia. A través de instrumentos como el franco CFA (moneda utilizada por 14 países africanos que ha sido objeto de críticas por restringir la soberanía económica de estas naciones al estar vinculado al tesoro francés), acuerdos de defensa y cooperación económica y una presencia militar continua, Francia logró mantener su influencia sobre las políticas y economías de sus antiguas colonias.

La explotación de recursos naturales ha sido otro pilar del neocolonialismo. Países como Níger, con vastas reservas de uranio, han servido como fuente de materias primas clave para Francia, mientras que las poblaciones locales han recibido pocos beneficios tangibles. Este sistema perpetuó desigualdades, profundizó la dependencia y alimentó el resentimiento popular tanto hacia Francia como hacia las élites locales, percibidas como cómplices de este sistema.
Mali, el pionero en el rechazo a la influencia francesa
El golpe de Estado en Mali en 2020 marcó el inicio de una nueva era en la región. Bajo el liderazgo del coronel Assimi Goïta, el país puso fin a años de frustración con un gobierno considerado incapaz de abordar los problemas más apremiantes, como el aumento del terrorismo yihadista y el deterioro de las condiciones económicas.

La ruptura de Mali con Francia fue algo más que un cambio de liderazgo. La retirada de la Operación Barkhane, una intervención militar francesa diseñada para combatir el terrorismo en el Sahel, y la expulsión de tropas francesas en 2022 simbolizaron el rechazo categórico al neocolonialismo. En su lugar, Mali optó por una alianza con Rusia, que incluye la controvertida presencia del grupo Wagner en el país.

El giro hacia Rusia generó un intenso debate. Para muchos malienses, la cooperación con Rusia representó un acto de soberanía, un alejamiento necesario de la tutela francesa. Sin embargo, otros cuestionaron si la dependencia de un actor extranjero distinto realmente resolvería los problemas estructurales del país. En cualquier caso, la narrativa nacionalista de Goïta inspiró a otros países de la región a considerar caminos similares.
Burkina Faso: dos golpes, un líder joven y un discurso renovado
Burkina Faso ha experimentado una turbulencia política significativa, con dos golpes de Estado en un solo año. El primero, en enero de 2022, derrocó a un gobierno civil incapaz de manejar la crisis de seguridad causada por grupos yihadistas. El segundo, en septiembre del mismo año, fue liderado por el capitán Ibrahim Traoré, quien a sus 34 años se convirtió en el jefe de Estado más joven del mundo.

Traoré ha adoptado un enfoque radicalmente soberanista, expulsando al embajador francés y exigiendo la retirada de todas las fuerzas militares extranjeras. Además, ha iniciado alianzas estratégicas con países como Rusia, Turquía e Irán, diversificando las relaciones exteriores de Burkina Faso y reduciendo su dependencia de Occidente.

Un elemento destacado de su gobierno ha sido la movilización de 50.000 voluntarios para combatir el terrorismo. Este esfuerzo no solo apunta a reforzar la seguridad, sino también a promover un sentido de unidad nacional frente a amenazas externas. Sin embargo, este enfoque militarizado también suscita preocupación sobre la erosión de las instituciones democráticas y el riesgo de que el poder se concentre en manos de líderes militares.
Níger, corazón estratégico de la resistencia
Níger, con su abundancia de uranio y su posición geopolítica clave, ha sido un punto focal en esta ola de resistencia. En julio de 2023, un golpe militar liderado por el general Abdourahamane Tchiani destituyó al presidente Mohamed Bazoum, considerado un aliado cercano de Francia y Estados Unidos.

El nuevo régimen adoptó rápidamente una postura antimperialista, exigiendo la retirada de las tropas francesas y revisando contratos de explotación de recursos naturales para garantizar un mayor beneficio para la población local. Estas medidas fueron celebradas por muchos nigerinos como pasos hacia una verdadera independencia. Sin embargo, las sanciones económicas impuestas por la CEDEAO y otros actores internacionales plantearon nuevos desafíos, exacerbando las dificultades económicas en un país ya afectado por altos niveles de pobreza.

La situación en Níger destaca el dilema central de esta ola de resistencia: cómo equilibrar la soberanía política con las necesidades económicas inmediatas.
Implicancias regionales e internacionales
El rechazo al neocolonialismo en Mali, Burkina Faso y Níger ha resonado más allá de sus fronteras, impulsando un cambio en la dinámica regional. La creación en 2024 de la Confederación de Estados del Sahel (AES), compuesta por estos tres países, subraya un esfuerzo concertado por consolidar una visión compartida de autodeterminación y cooperación.

A nivel internacional, estos cambios generaron no pocas tensiones. Francia y la Unión Europea han expresado preocupación por la pérdida de influencia en la región y el avance de Rusia como nuevo actor clave. Por su parte, China aprovechó la oportunidad para fortalecer su presencia económica, ofreciendo inversiones y acuerdos comerciales menos condicionados políticamente.

En este contexto, estos y otros actores políticos africanos están comenzando a explorar estrategias multilaterales con países asiáticos y sudamericanos, desafiando la narrativa tradicional de alineamientos bipolares o unilaterales.
Desafíos y perspectivas
Aunque la resistencia al neocolonialismo ha revitalizado el sentimiento nacionalista, los desafíos son inmensos. Los gobiernos militares enfrentan el reto de legitimar su autoridad mientras lidian con economías frágiles y una presión internacional que no cesa.

Para que estos movimientos se traduzcan en un cambio sostenible, será esencial fortalecer las instituciones democráticas y garantizar que el nacionalismo no se convierta en autoritarismo. Asimismo, la región deberá priorizar la inversión en infraestructura y educación para generar oportunidades que reduzcan la dependencia de actores externos.

África Occidental atraviesa un momento histórico crucial, cuyas decisiones tendrán un impacto duradero en el rumbo del continente durante el siglo XXI.

 
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